El hábito primero. El suplemento donde realmente suma.
Compramos suplementos para dormir mejor, tener más energía, generar músculo, adelgazar o sentirnos mejor.
Pero antes de abrir otro frasco, quizás deberíamos hacernos una pregunta:
#¿QUÉ ESTOY INTENTANDO SUPLEMENTAR?
Porque si falta proteína, podemos complementarla.
Si existe una deficiencia nutricional, podemos corregirla.
Si entrenamos y tenemos un objetivo concreto, determinadas ayudas pueden sumar.
Pero si lo que falta es:
MOVIMIENTO.
SUEÑO.
ALIMENTACIÓN SALUDABLE.
CONSTANCIA.
Eso no viene dentro de una cápsula.
La suplementación bien utilizada puede ser una herramienta extraordinaria.
Pero funciona mucho mejor cuando ocupa el lugar que le corresponde:
#ACOMPAÑAR UNA ESTRATEGIA, NO REEMPLAZARLA.
Primero construimos la base.
Después identificamos qué falta.
Y entonces sí:
#SUPLEMENTAMOS CON UN PORQUÉ.
#¿Cuál es tu PORQUÉ?
Si te gustaría seguir por el camino de la suplementación te recomiendo que veas este video:
Dra. Betiana González

